Cómo prevenir la intoxicación por metales pesados

splashing-splash-aqua-water-67843.jpegEl cuerpo humano es muy vulnerable a los efectos de los metales pesados. Sin embargo, disponer de información y conocimientos nos permite adoptar un papel activo, tanto para reducir la exposición a estos elementos tóxicos, como para restablecer la salud en los casos en que no ha sido posible evitar el contacto con ellos.

  • Seguir una dieta sana.
  • Beber siempre agua mineral embotellada, preferiblemente en cristal o filtrada (ya sean filtros domésticos, o fuentes de agua en el trabajo). Si se usa filtro del agua, cambiarlo regularmente, siguiendo las recomendaciones del fabricante para cada zona.
  • En caso de beber agua del grifo, dejar correr el agua un par de minutos por la mañana antes de beberla, y nunca beber agua del grifo caliente.
  • Cocinar con materiales seguros que impidan la transferencia de metales pesados a los alimentos.
  • Cepillarse los dientes y usar hilo dental regularmente.
  • Evitar comprar frutas y verduras expuestas al tráfico de la calle. Si es inevitable, comprar sólo aquello que se pueda pelar. Lavar las frutas y verduras, preferentemente en un recipiente de agua con unas cucharaditas de vinagre. Éste acidifica el agua y ayuda a eliminar toxinas.
  • Quitar las hojas externas de vegetales como la col y la lechuga.
  • Seleccionar frutas y verduras ecológicas, siempre que sea posible, y escoger las de temporada.
  • Evitar la comida empaquetada en aluminio.
  • Evitar el café instantáneo o de cápsulas.
  • Evitar el uso de antitranspirantes que contengan aluminio.
  • Evitar el tabaco y los lugares cargados de humo.
  • Evitar el uso de productos farmacéuticos para la acidez estomacal (la mayoría contienen aluminio).
  • Evitar hacer ejercicio o caminar por calles con mucho tráfico, o cuando hay activado protocolo de contaminación.

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¿Qué agua bebes?

Seguro que a muchos os preocupa la procedencia del agua que bebéis; ya sea de grifo, o embotellada ¿verdad?
Si bien es cierto que el agua de grifo pasa por un control exhaustivo en la potabilizadora (pese a que está mas que demostrado que la cloración y sus subproductos no son inocuos para nuestra salud), muchas veces, olvidamos el recorrido que ese agua hace hasta nuestro grifo, y todo lo que arrastra hasta que llega a nuestro vaso o jarra ¿Sabíais que el agua del grifo puede contener trazas de metales pesados, nitratos, fluoruros, pesticidas, e incluso medicamentos?
¿Y qué decimos del agua embotellada? Esfuerzo económico y físico al cargar con pesadas botellas; necesidad de espacio para ubicarlas, desconocer el lugar de almacenaje de procedencia, o cuánto tiempo llevan envasadas, si les ha dado mucho el sol… ¿sabéis que los plásticos de las botellas, contaminan con sustancias cancerígenas el agua que bebéis?

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